31 ene 2014

El Makiwara

Inspecciona a fondo tu Dojo. Si entrenas en una sala de un gran gimnasio, en un polideportivo o colegio con seguridad no lo encontrarás.
Pero es posible que si tu Dojo es un pequeño gimnasio en donde se enseña Karate desde hace mucho tiempo, encuentres un extraño trozo de madera anclado al suelo cuya presencia ni siquiera habías advertido.

Eso es un Makiwara, una de las más importantes herramientas de Hojo Undo que puede tener un karateka a su disposición. Así que si lo encontraste, ¡enhorabuena! Eres afortunado pues hoy en día son escasos.






El auténtico Makiwara consiste en un listón de madera, duro pero flexible, enclavado de alguna manera en el suelo o en la pared, con una superficie de golpeo que puede estar forrada de algún material amortiguador, arpillera o simplemente la madera desnuda. Al golpearlo el Makiwara cede proporcionalmente a la fuerza del impacto absorbiendo la energía (no hablo de conceptos esotéricos, sino pura física).
Menciono el aspecto de "auténtico Makiwara" porque se da el nombre de Makiwara a muchos artilugios que no lo son. La propiedad que distingue a un auténtico Makiwara es la flexibilidad y resistencia de la que hablábamos antes, es vital que el Makiwara ceda ante la presión.
Un trozo de tabla colgado en la pared no es un Makiwara, un tronco de un árbol no es un Makiwara, porque no ceden al aplicarles una fuerza.

La importancia de esto es enorme, ya que el Makiwarase utiliza golpeándolo, y si golpeamos una superficie estática, como una pared, toda la energía que depositamos en el golpe no se disipa, sino que rebota en la pared y nos retorna a nosotros mismos, produciendo lesiones articulares, óseas e incluso se han descrito problemas cerebrales y viscerales debidos a este rebote y vibración continuados.
La propiedad elástica del Makiwara permite minimizar estos daños ya que la mayoría de la energía se disipa en la flexión de la madera.



Existen muchos errores de concepto alrededor del Makiwara, desde la función del mismo a los efectos que produce. Errores de concepto instaurados precisamente por practicantes que no poseían un makiwara flexible, que han llevado al progresivo desuso y olvido del aparato.

Uno de estos principales errores es pensar que la función del Makiwara es la de endurecer las manos. Esto no es así, para endurecer manos puños y nudillos existen otras muchas herramientas más apropiadas que el Makiwara. La función principal del Makiwara es la de mejora de la fuerza del impacto, y la corrección técnica del golpe. Cualquiera que golpee por primera vez un Makiwara, y de cualquier forma, puede hacerse mucho daño, incluso lesionarse, pues para poder golpearlo necesitamos una correcta técnica, con las articulaciones del brazo colocadas en posición adecuada y contactando con la superficie de impacto con los nudillos apropiados, en pocas palabras, si no golpeas correctamente al Makiwara, te va a doler, por eso es una herramienta vital para el desarrollo de buenos golpes de puño, porque a la par de ofrecer una resistencia a tu golpe, te exige que la técnica del golpe sea perfecto. 
Por supuesto que si golpeas al Makiwara día y noche endurecerás tus puños, pero es un efecto derivado de su uso, no su objetivo principal.

El siguiente error del que vamos a hablar es probablemente el más controvertido, las lesiones producidas por el uso del Makiwara.
Durante años se han descrito multitud de lesiones achacadas al uso de este aparato por parte de maestros que hacían un uso intensivo del mismo, tendinitis, luxaciones, fisuras y fracturas óseas, artritis, y en alguno de los peores casos, daños cerebrales y viscerales provocados por la vibración de los golpes consecutivos.

Estas lesiones están ahí, pero no debemos relacionarlas con el uso consciente de un Makiwara bien construido. Muchos de los lesionados por la práctica del Makiwara, utilizaban una superficie rígida como punto de golpeo, mal llamada Makiwara.
Superficies tales como tablas ancladas a la pared, postes rígidos o incluso grandes árboles. Sea como fuere, estas superficies de golpeo no son Makiwaras, son otro tipo de herramientas de golpeo.
Como hemos dicho antes, nunca se debe golpear una superficie rígida, y menos aún a plena potencia y bloqueando las articulaciones como en el típico tsuki de Karate. 
Es extremadamente lesivo, no hay nada que absorba la energía e impida que nos golpee de rebote. Es así como se producen las lesiones arriba mencionadas.

Si disponemos de un Makiwara flexible, podremos entrenar sin problemas ni preocupaciones, la flexión de la madera reparte la energía del impacto funcionando como amortiguador. Esto unido a un uso responsable, con un instructor que nos guíe en la forma que debemos golpearlo, y respetando unos tiempos de uso razonables hará que tu práctica del Makiwara no sea potencialmente más lesiva que cualquier otra fase del entrenamiento.


Por desgracia, estos aspectos mal concebidos, han hecho que la práctica del Makiwara sea cada vez menos frecuente, y que se vea a quien lo utiliza como un animal de bellota, que busca deformarse las manos sin ninguna consciencia de lo que hace.
Nada más lejos de la realidad, el Makiwara es una herramienta vital, que desarrollará tu Karate hasta límites insospechados, mejorando tu compresión de tu propio cuerpo y de como funciona, haciendo que tu técnica sea coherente con la realidad y que la ejecutes de la forma óptima para desarrollar potencia y pegada.

Un uso responsable y consciente hará que poco a poco aprecies esta herramienta y la conviertas en lo que era en okinawa, y que nunca debió dejar de ser. El mejor amigo del Karateka.


26 ene 2014

El Método de Entrenamiento.


Ayer colgué en mi página personal una breve explicación de la "Paradoja del Judo" que voy a dejaros a continuación pues creo que es una de las mayores revoluciones que se han llevado a cabo en el mundo de las artes marciales. El sparring de alta intensidad, pero de la misma forma seguro y alcanzable para todos los practicantes de Karate.


La Paradoja de Kano.

Lo que hizo al Judo diferente al resto de artes marciales japonesas a finales del S XIX fué la inclusión del concepto de "Randori".
Randori significa básicamente "práctica libre". Jigoro Kano, el fundador del Judo, se centró en reducir la amplitud de técnicas disponibles en varias escuelas de Ju Jutsu que él había estudiado en su juventud.
Kano decidió mantener únicamente aquello que creía mecánicamente eficiente y relativamente seguro para realizar ante un oponente que ofreciera resistencia. Esto significa que una persona más pequeña pudiese aplicar sin problemas la técnica a una más grande, que la proyección debía realizarse de tal forma que fuese la espalda del que la sufre la que contactase el suelo, y que mantener una sumisión debe dar tiempo al que la sufre a rendirse. Debido a estos criterios, los primeros practicantes de Judo podían medir sus capacidades frente a un oponente con todas sus fuerzas y a tiempo real. En poco tiempo estaba claro qué técnicas eran las mas efectivas y quién era más efectivo aplicándolas.

Esta es la "Paradoja del Judo" o "Paradoja de Kano", y de todas las artes marciales que incluyen sparring libre. La exclusión de técnicas "letales" (piquete de ojos, patadas a la entrepierna, etc) hace posible el sparring continuado de alta intensidad, que hace a los practicantes altamente habilidosos frente a oponentes resistentes y combativos. Se le llama paradoja, porque como podéis ver, haciendo al Judo más "seguro" Jigoro Kano permitió a sus estudiantes convertirse en muy buenos luchadores. Esto se demostró públicamente desde los inicios del arte. En 1886, cuatro años despues del "nacimiento" del Judo, los estudiantes de Kano derrotaron incontestablemente a otros rivales de otras escuelas de Ju Jutsu en un  torneo en Tokyo, probando la eficacia de sus métodos de entrenamiento.

Esta es una preparación que ningún otro método ofrece. Aquellos experimentados en artes en las que existe randori o sparring libre de intensidad, como Judo, Lucha, Muay Thai, Boxeo, Sambo o Brazilian Jiu Jitsu, estarán orgullosos de decirte qué pueden y qué no pueden hacer en un ring, tatami, etc. Nadie que haya entrenado ambas maneras (vía sparring libre y vía aplicación sin resistencia/combate preestablecido) dirá jamás que la vía no combativa es remotamente efectiva en el desarrollo de habilidades aplicables en escenarios hostiles.


Pasemos pues a analizar esta paradoja y a preguntarnos si tiene algo que aportar a nuestro arte marcial.
Sí tiene mucho que aportar, en variadas situaciones de combate, desde el combate en clase, en un ring, o en una jaula, con unas reglas más o menos abiertas, o incluso en situaciones de defensa personal, que muchas veces son sinónimo de combate, se han demostrado una y otra vez mucho más eficientes y superiores aquellos practicantes de los llamados "Deportes de Contacto", esto es así por mucho que nos duela a los practicantes de artes marciales. Pero lejos de deberse al eterno debate de mi arte marcial es mejor, la superioridad en combate de aquellos que practican deportes de contacto se debe exclusivamente a su método de entrenamiento, por lo que la disputa ya no se centra en qué se entrena, sino en cómo se entrena.

Como se explica en la paradoja de Kano, el entrenamiento resistente de sparring libre de intensidad, otorga a sus practicantes de una experiencia de combate mucho más realista, incluso si para ello tienes que hacer algo tan alejado de la realidad como ponerte unos guantes de boxeo. El oponente está en tus mismas condiciones y puede hacer cualquier cosa en cualquier momento, y si no reaccionas de la forma adecuada, puedes llevarte un golpe o perder el combate, que en la calle supondría probablemente un daño mucho mayor.
Es por esto que deberíamos incluir este sparring de alta intesidad en nuestro karate, pero para ello, al igual que hizo kano, debemos colocar una serie de reglas o prohibiciones que garanticen a los karatekas que se van a batir, que no van  a sufrir lesiones graves, más allá de unos moratones. Si no colocamos reglas ni limitaciones, el sparring de alta intensidad se vuelve peligroso, lesivo y contraproducente, porque lo que nos va a otorgar la mejora en las capacidades de combate es poder entrenar este sparring continuamente.

Una serie de reglas coherentes con la seguridad de los participantes, como prohibir golpes a la entrepierna, dedos en los ojos, patadas a la rodilla, golpes en la nuca, finalizar el combate al primer signo de flaqueza de uno de los oponentes, o cuando se rinda en caso de una luxacion... Y limitaciones necesarias, como utilizar equipo protector lo más completo posible, esencialmente en aquellas zonas que son más susceptibles de causar o recibir daño, como guantillas, espinilleras, coderas, rodilleras, cascos...

De esta forma podremos implementar un sparring de alta intensidad, con un repertorio técnico muy amplio, pues el karate es un arte marcial amplio. Goples, agarres, luxaciones proyecciones, lucha de suelo... todo ello es posible en este sparring, pues tenemos las protecciones y reglas adecuadas que nos van a permitir volver al dia siguiente a clase a entrenar.

Muchos dirán, pero es que esto no es tradicional, los maestros de antaño no hacían este combate, y con tantas protecciones más que karatekas pareceís robots.
La tradicionalidad no se mide por que entrenemos con palos y piedras como hace 200 años, se mide por los objetivos que buscamos y que intentamos alcanzar. Este sparring es uno de los mejores métodos para hacerse eficiente en el combate y por tanto en la defensa personal, que es lo que buscaban los grandes maestros en su entrenamiento de artes marciales.
Aún así... ¡sorpresa! parece ser que algunos maestros tradicionales okinawenses hacían uso de este sparring de alto contacto  con protecciones, como se puede comprobar por documentos graficos y escritos, como las fotos de Mabuni en bogu, o el legado del maestro Nakaima, quién se refirió en varias ocasiones al método de entrenamiento de combate con protecciones de alta intensidad.


Por tanto, ¿Deberíamos implementar desde este momento el sparring libre de alta intensidad en nuestro entrenamiento de Karate? para mí no hay ninguna duda. ¿Y para ti?




Práctica de Sparring con protecciones




22 ene 2014

La Defensa Personal día a día.



Uno de los temas mas recurrentes en el día a día y en lugares donde se dan cita artistas marciales y deportistas de contacto de muchas disciplinas, como los gimnasios o en simples reuniones de amigos es: 
¿Es tu sistema de lucha viable para la autodefensa en un supuesto caso de agresión en "la calle"?

Lejos de llevar el debate a tal arte marcial es mejor que este otro, que nunca llega a ningún término, vamos a analizar las posibilidades que existen de necesitar los conceptos aprendidos en la clase, y cuales de ellos son los más adecuados para superar una situación de violencia.

Joven Chojun Miyagi entrenando Karate (Naha Te)


¿Vivimos en una sociedad violenta? la respuesta es no, no extremadamente violenta, la sociedad actual busca continuamente promocionar los valores del pacifismo y el respeto, al menos entre los ciudadanos, castigando a aquellos agresores que utilizan la violencia como método para conseguir sus objetivos. 
Si bien no es un estado de pacifismo perfecto, pues todos los días se producen atracos y altercados, la frecuencia de los cuales es ínfima, y como prueba de ello, la mayoría de la gente no ha sufrido un episodio de violencia en toda su vida, una gran parte de la población jamás ha sido asaltada ni ha participado nunca en una pelea. 
Basta con consejos de precaución básicos como evitar zonas poco transitadas a ciertas horas de la noche.

Así pues, en una sociedad no violenta, en la que probablemente nunca tengamos que hacer uso de nuestras habilidades de defensa personal, ¿Por qué perder el tiempo yendo 2, 3, 4, 5 veces por semana a una clase de artes marciales? y lo que tiene menos sentido aún, ¿Por que discutir sobre si tal arte marcial o sistema de lucha es efectivo o no en una supuesta situación violenta que probablemente jamás se presente?

Cada uno tendrá sus razones, muy válidas todas ellas, unos querrán mantenerse en forma, otros querrán competir, otros querrán sentirse ninjas letales como su personaje de cómic favorito, y otros lo harán simplemente por que les gusta.
Yo sin duda me encuadro en este último grupo. 

Entreno Karate por que me gusta, disfruto haciéndolo.
Y es por esto de que disfruto haciendolo que siento la responsabilidad de practicarlo de la forma mas coherente posible con mis gustos, no me gusta competir, por eso no oriento mis katas a la competición, ni entreno Shiai Kumite, me gusta investigar, aprender y dominar poco a poco técnicas y estrategias, me gusta coger un kata y empezar a sacar aplicaciones, golpes que se pueden dar, formas de luxar las articulaciones, cómo encadenarlo todo, o como finalizar en un solo movimiento, me gusta ponerme guantillas y pelear con mis compañeros sin limitaciones de ningún reglamento, y comprobar que las técnicas funcionan. 
Y si no enfocara mi Karate a la investigación y a la mas pura defensa personal, que al fin y al cabo es para lo que fué concebido, no me gustaría tanto como me gusta.

Como anécdota y reflexión, las únicas peleas que he tenido en mi vida han sido cuando era un niño pequeño en el colegio, luego he sabido solventar todos los conflictos de otras maneras, y espero que jamás tenga que defenderme de una agresión, pero sé que si tuviera que hacerlo, estoy bien preparado, y en el supuesto caso de que ocurriera, no ejecutaría una compleja técnica del bunkai de un kata, pero si quisiera, podría hacerlo porque entreno con ese objetivo.
No nos obsesionemos con la efectividad de unas u artes marciales, pues al fin y al cabo, vamos a asistir a más entrenamientos que a peleas, por lo tanto nos interesa más disfrutar al día a día con una actividad que nos llene.



16 ene 2014

El Karate japonés no es Karate Tradicional.


Animado por este artículo cuyo autor merece mi respeto y mi aprecio, a pesar de que no nos conozcamos personalmente, y por todas las discusiones que se han generado en torno al tema del Karate japonés, concretamente Shotokan, y la tradición del karate, me he dispuesto a escribir este artículo, que quizá no sea del agrado de todos, especialmente practicantes de Karate Japonés, pero que voy a intentar llevar con total respeto e intentando no faltar nunca a la verdad, que en el fondo es la cuestión que trata este artículo. 
También me gustaría recalcar que en ningún momento me refiero a tradicional como algo superior al deportivo, ni viceversa, son dos enfoques distintos, sólo busco que cada cosa se llame por su nombre.



Existen numerosos estilos de Karate japonés, entre los que se destacan el Shotokan, Shotokai, el Wado Ryu, el Shito Ryu y el Goju Kai, la rama japonesa del Goju Ryu, sin olvidarnos del Kyokushinkai, que dejaremos un poco de lado al ser las circunstancias que lo envuelven un tanto diferentes a las de los demás estilos.

Todos estos estilos de Karate se desarrollaron en Japón, tras la llegada de los maestros okinawenses que comenzaron a esparcir su arte por todo el país, sobre los años 30 del siglo pasado, en una época en la cual Japón se encontraba en plena explosión del Budo, con la formalizacion del Judo y el Kendo y la obsesión que provocaron de modernizar mediante la competicion deportiva los sistemas de artes marciales japoneses, de cientos de años de antigüedad.

En Japón se creía que las artes marciales debían adaptarse a la sociedad en la que se desenvolvían, y en la incipiente sociedad modernizada japonesa, no había lugar para la defensa personal, es un país civilizado en el que no te hace falta saberte defender, pues nadie te va a atacar, en contraposición completa a la antigua sociedad en la que estos conocimientos eran vitales y los guerreros constituían unas de las figuras mas respetadas.

De esta forma, ante la no necesidad de la defensa personal, las artes marciales debían evolucionar, y adaptarse al nuevo contexto. La solución encontrada fué la competición, una manera civilizada de que dos personas se batieran en duelo y demostraran sus capacidades venciendo al oponente de forma que no implicara la muerte o lesiones graves.
Así surgieron el Kendo y el Judo, tomando las técnicas menos peligrosas de las artes de las que proceden, y aplicandolas en un escenario controlado con uno o varios jueces que sentencien un ganador.

Funakoshi era consciente de todo esto, y sabía que si no promovía una versión deportiva del Karate, los japoneses no tendrían gran interés en su arte, por lo que se adoptó la vestimenta del Judo, y un reglamento de competición de duelo similar al del Kendo. 
Por supuesto que también se simplificó el arte del Karate, eliminando la mayoria de técnicas de derribo y luxación (para no entrar en conflicto con el Judo o JuJutsu) haciendo total hincapié en las técnicas del golpeo tanto ofensivas como defensivas. 
Otras adaptaciones que sufrió el Shorin Ryu de Funakoshi antes de denominarse Shotokan fueron la simplificación de los Katas para hacerlos accesibles a todos, y el cambio de nombre de los mismos, del okinawense al japonés.


Una vez puestos en antecedentes, comprendemos que el Shotokan, incluso el entrenado por Funakoshi hijo en los años 30, es en sí mismo una versión deportiva del Shorin Ryu original, que no atiende a cuestiones como la defensa personal porque no tuvo contacto con esa realidad, cuando el Karate llegó a Japón cuando lo que Japón quería era deporte. Al igual que en el Shotokan, el resto de estilos japoneses de Karate sufrieron la misma deportivización y simplificación del estilo original, sumado a la inclusión del llamado "Do" que aglutina variedad de creencias japonesas como el código del Bushi o el Shintoísmo, que llegaron a transformar el Karate  en una meditación trascendental y un ejercicio físico y "espiritual", intentando alcanzar la perfección de la técnica mediante repeticion constante de secuencias de Kihon y Katas, sin preocuparse por como o en que situaciones es posible aplicarlas.

No hay que engañarse, el Karate que se practicaba en Japón en esa época era duro, mucho más duro que ahora, espoleado por el ideal del Ikken Hihatsu o "un golpe, un muerto" cuyo origen se encuentra en el arte de la espada, los Karatekas japoneses se especializaron en dar golpes extremadamente contudentes.

Antigua competición de Kumite


Llegamos a la época actual, donde éste Karate deportivo que se practicaba sin protecciones y con contacto, y mostrando una gran fuerza en las técnicas de Kihon y Kata, ha evolucionado a su vez, dando origen al Karate deportivo actual, donde se cuida la estética de la técnica más que la fuerza, y el combate es una versión descafeinada de esa antigua competición, con protecciones excesivas hasta un punto absurdo y unas reglas de contacto totalmente restrictivas, donde en algunos casos rozar al oponente es motivo de sanción.

Como contraposición a este Karate blando y cosmético se han hecho fuertes las asociaciones o grupos de entrenamiento, fundamentalmente del estilo Shotokan, que revindican la fuerza perdida, el potente kihon, y el combate deportivo con cierto contacto que existía antes, denominándose a si mismas, escuelas y asociaciones de Karate tradicional, refiriendose a que sus métodos son similares a los que existían en los primeros años del Karate en el pais nipon.

Es en este punto donde doy un golpe encima de la mesa y digo, ¡No! este Karate no es Karate tradicional, es Karate deportivo, antiguo, pero igualmente deportivo, pues tiene todos los aspectos que copan la definición del deporte, y que el mismo Funakoshi aceptó e introdujo en el arte que enseñó. 
Es Karate deportivo cuya base es la famosa clave de las tres "K" Kihon, Kata y Kumite.

El Karate tradicional es el Karate Okinawense preocupado por la defensa personal y la efectividad de sus técnicas antes que por su estética, en donde se endurece el cuerpo y se fortalece cada músculo con ejercicios especialmente diseñados, en donde se utiliza el Kata como mera fuente de recursos y técnicas aplicables a un combate sin reglas, y no como un ejercicio gimnástico-espiritual.
Es Karate Tradicional cuya base son 3 elementos Hojo Undo, Kata, y Bunkai.




14 ene 2014

Construcción de un Tan


Era una de las herramientas tradicionales que nos faltaba en el Dojo, así que decidí construir un tan para el maestro y los compañeros, y como alguno me ha pedido detalles sobre la construcción allá voy.
Bricokarate.


Materiales necesarios:

-Palo de madera grueso, de unos 7-8 cm de diámetro (un palo más fino no asienta bien sobre los antebrazos y es doloroso) y 150 cm de largo, medidas aproximadas. 

-Una docena de clavos o tornillos. 

-2 cubos o macetas de plástico medianas, debemos tener en cuenta que deben de ser lo suficientemente grandes como para que quepa todo el cemento, y que ambos cubos o macetas deben ser exactamente iguales. En el caso de utilizar macetas taparemos los agujeros con cinta por el exterior. 
Los cubos que yo utilicé miden 19cm de diámetro y unos 12 cm de alto. 

-Cemento y arena para la mezcla, en proporciones 2 de arena a 1 de cemento. 

-Agua

-Báscula para controlar el peso de cada cubo en todo momento.


Antes de comenzar debemos tener en cuenta un par de aspectos. 
El tan debe ser perfectamente simétrico, tanto en peso como en forma, para esto nos ayudaremos de la báscula. 
Los cubos son difíciles de separar del cemento a no ser que los rompamos, por lo que necesitaremos dos, yo opté por dejarlos pegados y pintarlos para un mejor acabado, si los dejáis pegados conseguiréis una mejor resistencia que si los retirais, pero es decisión vuestra. 
El peso de cada extremo del tan suele ser de 5 a 8 kg, pero repito, cada extremo debe pesar exactamente lo mismo.


Primer paso: Acondicionamiento del palo.

Debemos reforzar la unión del extremo del palo al cemento de alguna manera, yo lo hice atravesando cada extremo con 6 tornillos dispuestos de forma alterna, como se ve en la foto. Antes de introducir los tornillos, medid cuidadosamente para que queden tapados por el cemento, y taladrad un agujero guía para cada tornillo o corréis el riesgo de reventar la madera al introducirlo.



 


Detalle de la disposición de los tornillos








Segundo paso: Primer extremo. 

Como el cemento requiere mucho tiempo de secado y fraguado, debemos hacer primero un extremo, dejarlo fraguar, y posteriormente haremos el otro. 
Realizamos la mezcla de cemento, arena y agua, en proporciones 2 partes de arena, 1 parte de cemento y 1/2 parte de agua. Bien mezclado. Con ayuda de la báscula preparamos un poco más de mezcla del peso que decidamos colocar (de 5 a 8 kg), más vale que sobre.

Colocamos el cubo en una superficie nivelada, introducimos el extremo reforzado del palo en el cubo y comenzamos a echar la mezcla. Echamos mezcla hasta alcanzar el peso deseado y apuntamos este peso, para que el otro extremo sea igual. 
Con la mezcla líquida movemos el palo hasta dejarlo centrado en el cubo, y damos pequeños golpecitos para liberar las burbujas de aire. 

Aseguramos el palo para que no se mueva durante el secado y nos aseguramos de que está en posición vertical con ayuda de un nivel. 
Dejamos secar durante una semana, salpicando ligeramente el cemento con agua cada día.


Tercer paso: Segundo extremo. 

Una vez secado el cemento del primer extremo, volvemos a mezclar arena cemento y agua, en las mismas proporciones que la vez anterior. 
Colocamos el cubo en el suelo, introducimos el segundo extremo reforzado y comenzamos a añadir mezcla, hasta llegar al peso que habíamos apuntado anteriormente. 
Una vez mas centramos el palo en el interior del cubo, golpeamos suavemente el mismo para liberar el aire, y aseguramos el palo en posición totalmente vertical. 
Dejamos secar durante una semana, remojando diariamente el cemento.


Cuarto paso: acabados. 

Si quieres un Tan funcional y te da igual el aspecto,  enhorabuena, ya has terminado. 
Para todos los demás, daremos un buen acabado a nuestra herramienta, que además le conferirá mayor durabilidad.
Para los que queráis el cemento visto, romped los cubos con ciudado y retiradlos.
Quien como yo prefiera dejarlos, debemos recortarlos al nivel del cemento con un cuter o herramienta similar, después hay que lijar el borde del plástico para evitar cortes.

Se pintan los extremos con varias capas de pintura en spray, protegiendo la madera con cinta de carrocero. Barnizamos el palo con varias capas finas de barniz del color que mas nos guste y dejamos secar. Hemos terminado. 
Para hacerlo más atractivo y por que era un regalo, adorné la madera antes de barnizarla con una inscripción grabada, pero esto ya es cuestión de gustos.

Aquí os dejo una foto de mi Tan completamente terminado.




Espero que logréis construir esta fantástica herramienta, y también espero haberme expresado lo más claramente posible, pues es la primera vez que redacto una receta de este tipo. 
Como siempre si tenéis alguna duda no dudéis en poneros en contacto conmigo a través del mail que aparece en el apartado "contacto".